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Matías Crespo: desde Huincul a Mc Pherson



Matías Crespo: desde Huincul a Mc Pherson

La historia del pibe oriundo de la comarca petrolera que llegó a Estados Unidos para jugar al fútbol y estudiar. El requisito es mantener el rendimiento académico para sostener su beca y poder desarrollarse en la actividad.

Matías Crespo tiene 20 años y es de Plaza Huincul. Logró aplicar a una beca y desde agosto del 2018 reside en Mc Pherson, en el estado de Kansas, Estados Unidos, donde juega para el equipo universitario llamado “Tigers”.

Su sueño es continuar con la carrera futbolística en el país del norte, o en algún otro del continente europeo. Mientras tanto, estudia y se mantiene al día entrenando para el club al que llegó.

Son unos 10 mil kilómetros de distancia aproximadamente, los que separan a Mc Pherson en el estado de Kansas (Estados Unidos) de Plaza Huincul.

Tres horas menos de diferencia con respecto a Argentina, Matías Crespo, pasa sus días entre el estudio, el fútbol y los compañeros que al igual que él, estudian y juegan para el club “Tigers”.

Con la camiseta estampada con el número 26, empezó a desandar la experiencia de vivir, estudiar y jugar en el extranjero.

Enclavada en el corazón de Estados Unidos, Mc Pherson cuenta con el Central Christian College, donde fue admitido Matías.

En diálogo con “Río Negro”, el deportista, contó que llegó a esta institución porque un amigo suyo en Neuquén, Mariano Gennari, que trabaja en Las Bardas, lo anotició sobre una agencia estadounidense que probaba jugadores. Rápidamente, a través de redes sociales, logró contactarse, pidió información sobre la posibilidad de acceso y a principios del año pasado hizo una prueba en Buenos Aires.

“Fue una semana, los primeros días de mayo (en Buenos Aires) y me volví. A las dos semanas, me llegaron los ofrecimientos de cinco universidades y la que más me gustaba y convenía era ésta que elegí”, describe Matías.

Antes de armar las valijas y viajar, debió pasar por un proceso de muchos trámites, rindió el examen internacional de idioma Inglés y “por suerte se me dio todo”. Si bien al principio no quiso hacerse muchas ilusiones por si no salía todo bien, finalmente lo aceptaron.

Pero antes de llegar a Estados Unidos, Mati se inició como tantos niños en un club barrial. “Jugaba desde los 4 o 5 años en Unión con “Conejo” Tapia, en el gimnasio municipal de Cutral Co. Era arquero porque mi papá era arquero y yo quería ser como él”, señala.

Luego, pasó al club Alianza, donde jugaba de 9 como delantero hasta los 14 o 15 años. Finalmente, “empecé a jugar abajo, porque me gusta ir al choque, de central o lateral derecho hasta los 18”.

Estuvo en Buenos Aires, para hacer experiencia en algunos clubes, aunque no se sintió cómodo y volvió a Huincul. Hasta que en el 2017 “me fui a jugar a Petro (Petrolero Argentino) un año. Luego dejé de jugar y estaba sólo haciendo gimnasio hasta que me surgió esta posibilidad”.

Mati tiene cuatro años que dura la beca. Debe mantener siempre el promedio de notas en la carrera que estudia para evitar perderla. Y en ese camino se encuentra, con compañeros y amigos que va haciendo de distintos países.